
El Tiempo: una ilusión de la mente
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Tu concepto de la realidad y del tiempo está a punto de cambiar.
¿Y si el tiempo no avanzara realmente como creemos?
¿Y si la sensación de que el tiempo corre hacia adelante fuera únicamente una forma en que la mente organiza la experiencia?
¿Y si el tiempo no fuera una línea recta hacia adelante? ¿Y si te dijera que el tiempo empezó a retroceder… y que lo está haciendo cada vez más rápido?
Las consecuencias de ese retroceso serían considerables, pues si el tiempo vuelve atrás a partir de un momento dado, entonces es posible conocer, de alguna forma, lo que va a volver a suceder…
Desde siempre, se ha tenido la impresión de que las cosas suceden a lo largo del tiempo y de que el tiempo nunca retrocede.
Sin embargo, el “tiempo”, No es lo que parece.
En la actualidad estamos experimentando como el tiempo se acelera o se ralentiza a gran velocidad.
Para definir si el “tiempo” se acelera, se ralentiza o retrocede, vamos a estudiar:
El Tiempo, el No Tiempo y la Eternidad
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La Física y la Filosofía
La Física actual ha mostrado que el tiempo no es absoluto.
Depende del movimiento, de la gravedad y del observador.
La Filosofía Transcendental no pretende corregir a la Física, sino ampliar la pregunta.
La Filosofía No pregunta únicamente: ¿Qué es el tiempo?
Pregunta, además: ¿Quién es el que experimenta el tiempo?
Mientras la ciencia estudia la estructura del Universo, la Filosofía Transcendental estudia la naturaleza de la Conciencia que hace posible toda experiencia.
Ambas investigaciones no son opuestas, son complementarias.
El concepto de la Realidad y el Tiempo, no lineal.
Este tema es uno de los pilares de la Filosofía Transcendental, pues la comprensión de la naturaleza del “tiempo” transforma profundamente la manera en que vivimos la realidad.
Vivimos convencidos de que el tiempo avanza en una única dirección: del pasado hacia el futuro, atravesando un presente que apenas dura un instante.
Toda nuestra educación, nuestra historia personal y nuestra forma habitual de pensar están construidas sobre esta idea de un tiempo lineal, (pasado-presente-futuro).
Pero ¿y si el tiempo no fuera realmente como creemos? ¿Y si el pasado, el presente y el futuro fueran únicamente una forma en que la mente organiza la experiencia de…?
Desde la Filosofía Transcendental, la respuesta es clara: el tiempo lineal pertenece a la mente relativa o psicológica; la Realidad, la Eternidad pertenece al Ser o Conciencia, que se Manifiesta en el Eterno Presente o Eternidad.
La Eternidad no es un tiempo infinito; es la ausencia de “tiempo”.
El “tiempo” como construcción de la mente
La mente necesita ordenar los acontecimientos para comprender el mundo.
Para ello crea una secuencia: antes, ahora, después.
Esta organización resulta imprescindible para desenvolvernos en la vida cotidiana.
Gracias a ella recordamos el pasado, planificamos el futuro y damos continuidad a nuestra historia personal.
Sin embargo, esta continuidad es una construcción psicológica.
La conciencia o consciencia, nunca experimenta el pasado, solo experimenta el recuerdo del pasado.
Tampoco experimenta el futuro, solo experimenta lo que imagina sobre el futuro.
Y, sin embargo, todo ocurre en el Ahora.
La ilusión del tiempo psicológico
Jiddu Krishnamurti distinguía entre el tiempo cronológico y el tiempo psicológico.
El primero es necesario, pues permite organizar la vida cotidiana.
Sabemos cuando nace un hijo, cuando florece un árbol o cuando debemos acudir a una cita.
Pero existe otro tiempo mucho más sutil: el tiempo psicológico, el tiempo del ego dualista.
Es el tiempo de: algún día seré feliz, cuando consiga esto estaré completo, antes era mejor, mañana alcanzaré la iluminación, etc.
Este tiempo nunca termina, siempre pospone la plenitud.
La Filosofía Transcendental invita precisamente a descubrir que aquello que buscamos nunca ocurre en el futuro, y que solo puede revelarse en el Ahora.
El Eterno Presente
Cuando cesa el movimiento constante de la mente aparece algo extraordinario.
El presente deja de ser un instante diminuto entre pasado y futuro, y se convierte en el Instante Presente.
En realidad, el Presente no es un punto dentro del tiempo, es el espacio donde el tiempo aparece.
Toda experiencia ocurre únicamente en el Instante Presente.
Nunca hemos vivido un segundo fuera del Presente, incluso nuestros recuerdos y expectativas aparecen en el Ahora, en el Instante Presente.
Él Ahora es el único “lugar” donde la vida se manifiesta.
El tiempo no lineal
Desde la Filosofía Transcendental podríamos hablar de un tiempo no lineal.
No significa que los acontecimientos históricos desaparezcan, significa que la conciencia no vive prisionera de ellos.
Para la mente psicológica dual existe una línea temporal, para la Conciencia existe una totalidad.
Ejemplo:
Imaginemos una obra de teatro.
Imagina que es la segunda vez que has ido a ver la misma obra de teatro, en el mismo teatro y con los mismos actores.
Los actores interpretan a sus personajes, cada uno a su debido tiempo y todos siguen un guión.
Y sin embargo, tú –como espectador–, conoces el guión y sabes como empieza la obra de teatro y como termina.
No porque los personajes carezcan de libertad dentro del relato, sino porque el espectador conoce el guión, o mejor dicho porque el espectador contempla la totalidad de la obra.
Desde la Filosofía Transcendental, la Conciencia no está limitada por la percepción lineal del tiempo.
En ella desaparece la división psicológica entre pasado, presente y futuro, revelándose una experiencia de totalidad que llamamos Eternidad.
Entonces el futuro deja de ser un misterio, no porque podemos adivinarlo, sino porque comprendemos que forma parte de una totalidad mayor.
La Realidad no cambia
Todo cambia, muestro cuerpo cambia, las emociones cambian, los pensamientos cambian, las civilizaciones cambian, las estrellas nacen y desaparecen.
Pero existe algo que observa todos esos cambios.
Es una Conciencia, un Testigo que permanece inalterable, ante los cambios de nombre y forma.
La Filosofía Transcendental llama a ese principio: Ser, Conciencia, Presencia, Atman, Naturaleza Búdica, Chispa Divina, etc.
Lo importante no es el nombre, lo importante es descubrir que aquello que observa el cambio, No cambia.
Y aquello que no cambia, No pertenece al tiempo.
Porque la naturaleza de la Mente (la Conciencia), es intrínsecamente Pura y Despierta, por lo tanto, No está sujeta al tiempo.
El tiempo y la identidad
Mientras creemos ser la personalidad, vivimos dentro del tiempo.
Tenemos edad, tenemos historia, tenemos expectativas, tenemos miedo al futuro, o tenemos nostalgia del pasado.
Pero cuando descubrimos el Testigo (la Conciencia), la identidad cambia.
Ya no somos únicamente la historia, somos aquello que observa la historia.
El Testigo no envejece, la Conciencia no tiene biografía, simplemente presencia el despliegue de la existencia.
Patañjali y el Instante Presente
Patañjali enseña que el sufrimiento nace de las fluctuaciones de la mente.
Estas fluctuaciones se alimentan continuamente del pasado y del futuro.
La práctica del Yoga consiste precisamente en aquietar esos movimientos de la mente psicológica dualista.
Cuando cesan las fluctuaciones, la conciencia descansa en su propia naturaleza.
En ese estado no desaparece el tiempo cronológico, desaparece la identificación con el tiempo psicológico.
Entonces el presente deja de ser un instante, y se convierte en la única realidad.
La visión del Advaita
El Vedānta Advaita afirma que Brahman “Es” Eterno, No Eterno porque dure infinitamente, sino porque está completamente fuera del tiempo.
El tiempo aparece dentro de la Conciencia, pero la Conciencia no aparece dentro del tiempo.
Es como las nubes que atraviesan el cielo, las nubes cambian, el cielo permanece.
Del mismo modo, el tiempo atraviesa la Conciencia, pero la Conciencia permanece intacta.
Vivir desde el tiempo o desde la Eternidad
La Filosofía Transcendental propone un cambio radical.
No consiste en abandonar el reloj, ni en ignorar el calendario, consiste en dejar de vivir psicológicamente atrapados entre los recuerdos y las expectativas.
Cuando vivimos desde el Ser, seguimos utilizando el tiempo, pero el tiempo deja de utilizarnos a nosotros.
Entonces cada instante deja de ser un medio para alcanzar otro instante, cada instante se convierte en una expresión completa de la Vida.
Reflexión final
Quizá la Eternidad no sea un tiempo interminable.
Quizá la Eternidad sea este mismo instante, cuando la mente deja de dividir la existencia en pasado, presente y futuro.
Entonces comprendemos que la Realidad nunca ha estado ocurriendo «algún día».
Siempre ha estado ocurriendo Ahora, y el Ahora no pertenece al tiempo.
Porque el Ser no habita en el tiempo.
Es el tiempo el que aparece y desaparece dentro de la inmensidad del Ser.
Aforismo final
El tiempo pertenece a la mente.
La Eternidad pertenece al Ser.
Cuando la mente calla, el tiempo desaparece y solo permanece la Realidad.
El gran descubrimiento
Quizá el mayor descubrimiento del ser humano no consista en comprender qué es el tiempo.
Quizá consista en descubrir aquello que nunca ha estado sometido a él.
Porque cuando la Conciencia despierta a su verdadera naturaleza, comprende que el Ser jamás ha nacido y, por ello mismo, jamás puede morir.
Entonces el tiempo recupera su función como instrumento para vivir en el mundo, mientras la Eternidad revela su verdadera naturaleza: ser el Fundamento Silencioso sobre el que toda la existencia se manifiesta.
Y comprendemos que no caminamos hacia la Eternidad, sino que Siempre hemos vivido en Ella.
Kóan:
La mente necesita del tiempo para comprender la experiencia.
El Ser (la Conciencia), No necesita comprenderla, porque la vive plenamente en el Eterno Presente.
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Inspiro-Espiro Con Profundo Amor Rabsal
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