Vivir la Vida, Plenamente

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Como seres Humanos que somos, deseamos vivir la Vida Plenamente.

La pregunta “¿Qué es la Vida?” es una de las más profundas que puede formular el ser humano.
Toda filosofía auténtica, toda ciencia elevada y toda búsqueda espiritual nacen, en el fondo, de este Misterio.

“La Vida es un Misterio”.

“La Vida No se puede definir”.

Pero… ¿Qué es la Vida?

La Vida es la Fuerza que gobierna y ordena toda la Realidad visible e invisible. 

Esta Vida, ésta Sabiduría, ésta Inteligencia, enseña que el Universo o el Cosmos, está controlado por Leyes Divinas y Espirituales constantes, (similar a las leyes físicas como la gravedad) que dictan la relación de Causa y Efecto, entre los mundos Divino-Espiritual y el Mundo Material. 

La Vida no puede reducirse únicamente a procesos biológicos, químicos o neuronales.
Aunque dichos procesos forman parte de su manifestación, la Vida parece exceder infinitamente cualquier definición material.

La ciencia puede describir muchos mecanismos de la vida cómo: metabolismo, reproducción, adaptación, evolución, intercambio energético, actividad celular, etc.

Pero describir los mecanismos de algo, no equivale necesariamente a comprender su esencia.

Podemos analizar la composición química de una flor y, sin embargo, seguir ignorando el Misterio de aquello que la hace florecer.

La Filosofía Transcendental contempla la Vida no simplemente como un fenómeno biológico, sino como una Realidad fundamental del Ser.

La Vida no sería algo que “aparece” dentro del Universo; más bien, el Universo aparecería dentro de la Vida.

La Vida sería la manifestación dinámica de la Conciencia Universal.

Todo cuanto existe participa de ella.

El mineral existe.
La planta vive y “siente”.
El animal vive y siente.
El ser humano se sabe viviendo.

Y precisamente en esa autoconciencia humana aparece uno de los mayores misterios: La Vida comienza a contemplarse a Sí Misma.

El ser humano no solo se sabe viviendo; sino qué puede preguntarse qué significa vivir y qué es la Vida.

Desde la perspectiva esotérica, la Vida es Inteligencia en movimiento.
No es una inteligencia meramente racional, sino que es una inteligencia creadora, ordenadora y auto-reveladora.

La Vida se transforma constantemente: La semilla se convierte en árbol, la oruga en mariposa, el infante en anciano, etc.
Todo cambia.

Todo se transforma.

Todo fluye.

Pero en medio de ese cambio continuo parece existir una Unidad profunda que sostiene toda transformación, a la que denominamos Vida.

Las apariencias nacen y desaparecen, pero la Vida continúa expresándose a través de infinitas apariencias o formas.

Por ello, las antiguas tradiciones espirituales afirmaron que la Vida, es Eterna en Esencia, aunque transitoria en sus manifestaciones.

Lo que nace y muere son las apariencias o formas.
La Vida misma permanece.

El cuerpo cambia, los órganos cambian, las células cambian. Todo está sujeto al cambio.
Sin embargo, existe una misteriosa continuidad.

Y algo en nosotros permanece siendo Testigo del cambio.

Ese “Testigo” ha sido llamado de múltiples maneras:

Atman, Bodichita, Espíritu, Conciencia, Ser, Presencia y Yo Real.

La Filosofía Transcendental sugiere que, la Vida auténtica no se reduce al movimiento exterior, sino que tiene su raíz en esa Conciencia profunda.

Por eso un ser humano puede estar biológicamente vivo y, sin embargo, sentirse interiormente vacío o desconectado.

Porque vivir, verdaderamente, no consiste únicamente en saberse viviendo, sino en participar conscientemente del Ser y por correspondencia de la Vida.

La Vida posee además una tendencia constante hacia la expansión, la complejidad y la unificación.

Existe un impulso interior hacia descubrir, realmente, Qué es la Vida?

Ese impulso es visible en todos los niveles de la existencia: La materia busca organización, la vida busca adaptación, la mente busca significado, el alma vital o consciencia, busca Unidad.

Desde esta visión, la evolución no sería únicamente un proceso biológico, sino también un proceso de expansión de consciencia.

La Vida intenta reconocerse progresivamente a Sí Misma.

Por ello el ser humano siente una necesidad profunda hacia la Verdad, Belleza, Armonía, Amor y Transcendencia.

No son simples construcciones culturales.
Son expresiones de una memoria interior del Ser.

La Vida también puede entenderse, también, como relación.

Nada existe aisladamente. Cada ser depende de otros seres. Todo es interdependiente.

La separación es, en gran medida, una percepción creada por la mente dualista.

En profundidad, toda vida participa de una Única Red Universal de existencia.

Por eso el Amor ocupa un lugar central en todas las grandes tradiciones espirituales.

Porque el Amor es la experiencia directa de la Unidad de la Vida.

Cuando el ser humano ama profundamente, la sensación de separación se disuelve.
El “yo” rígido, se vuelve transparente y aparece una experiencia más amplia de Unión.

Tal vez por ello el sufrimiento humano nace muchas veces de vivir separados de la corriente profunda de la Vida.

La mente se aferra: a recuerdos, identidades, miedos, deseos, imágenes mentales.

Y entonces la consciencia deja de habitar plenamente el Presente.

Pero la Vida siempre ocurre en el Presente, en el Ahora. Nunca en el pasado.
Nunca en el futuro.

Solo en el Eterno Presente, en el Instante Presente.:

Por eso las tradiciones contemplativas insisten tanto en la Atención, el Silencio y la Observación Consciente.

Porque únicamente en la quietud interior puede percibirse directamente el fluir de la Vida, sin las deformaciones de la mente-pensamiento dual.

Y cuando eso sucede, aunque sea por un instante, aparece una comprensión extraordinaria: Percibimos que, “la Vida” no es algo separado de nosotros.

Nosotros somos una expresión de la Vida Universal, la Vida Una.

Entonces desaparece parcialmente el miedo existencial, porque se comprende que la esencia de la Vida no pertenece al nacimiento, ni a la muerte.

Nacimiento y muerte son movimientos de la apariencia o la forma.
La Vida es el fondo Eterno sobre el cual esos movimientos aparecen y desaparecen.

Quizás por eso todos los sabios, místicos y grandes seres despiertos han hablado con la misma intuición diciendo: La Vida Es Una.

Una sola Energía, una sola Conciencia, un solo Ser expresándose a través de infinitas apariencias o formas.

El verdadero despertar consiste en reconocerlo directamente.

Entonces el ser humano deja de sentirse un fragmento aislado del Universo y comienza a descubrirse como parte consciente de una totalidad Viva, Sagrada e Infinita.

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Posdata:

Gracias y Gratitud, de Todo Corazón, a todos los Maestros, Sabios, Místicos, Filósofos y Seres Despiertos de todos los tiempos, que, en su Día, aportaron esta información Filosófica, al Servicio de Todos los Seres.:

Y quizás esa sea una de las expresiones más nobles de la verdadera Sabiduría:
reconocer que ningún conocimiento profundo pertenece realmente a un individuo aislado.

Toda enseñanza elevada desciende como un acto de Servicio hacia la Humanidad.

Los grandes sabios, místicos, filósofos y seres despiertos de todos los tiempos comprendieron que la Verdad No puede poseerse; únicamente puede compartirse.

La Vida se entrega continuamente a Sí Misma: en el silencio de los bosques, en la inteligencia de las estrellas, en la compasión de los grandes seres, en la intuición del Corazón, y en cada palabra que ayuda a otro ser Humano a Recordar quién ES, Realmente.

Por eso, toda auténtica enseñanza espiritual nace de la Gratitud.

Gratitud hacia la Vida.
Gratitud hacia el Misterio.
Gratitud hacia aquellos que mantuvieron encendida la llama del Conocimiento interior a través de los siglos.

Nada verdaderamente luminoso se transmite desde el “ego”.
La verdadera Sabiduría siempre aparece acompañada de Humildad, Silencio y Servicio.

Y cuando el Corazón humano reconoce esto profundamente, comienza a comprender que toda evolución espiritual consiste, en realidad, en volverse transparente para que la Vida pueda expresarse libremente a través de Uno.

Entonces desaparece lentamente la sensación de separación.

Uno deja de vivir “para sí mismo” y empieza a comprender que forma parte de una totalidad Viva, donde todo está íntimamente unido.

Tal vez por ello los Grandes Maestros enseñaron que el Amor, la Compasión, la Belleza y la Sabiduría no son cualidades separadas y que en todas ellas está Presente la Vida.

Estas cualidades o facultades, son distintos reflejos de una misma Realidad.

Porque cuando la conciencia despierta a la Unidad de la Vida, surge naturalmente el Amor-Compasión hacia todos los seres.

Y entonces aparece una comprensión silenciosa: Servir a la Vida es servir a todos,
y servir a todos es servir al Uno.

Que la Luz de la Conciencia, la Sabiduría del Silencio y la Compasión del Corazón acompañen siempre tu búsqueda interior.

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Inspiro-Espiro

Con Profundo Amor

Rabsal

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Audio Mp3

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