El Estudiante Espiritual, el Grupo y la Orquesta

Si prefieres escuchar el artículo está disponible aquí 

Apuntes de una Reunión Grupal.

En la senda de la Filosofía Transcendental, el trabajo grupal es un elemento clave para el despertar espiritual. 

Al igual que en una orquesta, cada estudiante es un “instrumento” esencial que aporta su nota única al conjunto.     

Sin el Compromiso, la presencia o la preparación adecuada de cada uno de sus integrantes, el concierto pierde armonía y belleza.                                                                                                     

De la misma forma, un Grupo Espiritual necesita el Compromiso consciente de todos y de cada Uno de sus miembros para elevar la consciencia colectiva e individual.

Compromiso individual: Cada estudiante debe reconocer su importancia en el Grupo.     

Debe reconocer que No es un mero espectador, sino un instrumento insustituible.

El Estudiante y el Grupo deben tener claro su Compromiso Espiritual y cada Estudiante, cada individuo, debe comportarse como si fuese un instrumento imprescindible de una Orquesta o de un Grupo y siendo consciente de que él, no puede faltar a la cita, cuando la Orquesta o el Grupo se reúne  para realizar el Concierto, pues sabe, que, sin su instrumento, la Orquesta (el Grupo), no sonaría bien y dependiendo de cuantos  instrumentos falten  a la cita, el director de la Orquesta o Maestro, puede modificar o suspender el Concierto.

Así pues, el Estudiante debe ir inicialmente a los ensayos, es decir, a las Reuniones de Grupo, para perfeccionar su instrumento y en nuestro caso nuestro instrumento es la consciencia o la personalidad.

El estudiante debe organizar su vida, para que los días en el que se realicen los ensayos, (Clase de teoría)… o para el día del concierto, (práctica Meditativa), No faltar a la cita.

Se trata pues, de conseguir Embellecer la consciencia* y la personalidad*, y contactar con el Plano o Mundo Espiritual, o lo que es lo mismo contactar y vivenciar la Luz.

** Básicamente, conciencia y personalidad son conceptos distintos, aunque relacionados.  

La conciencia se refiere al estado de estar despierto, alerta y ser consciente de uno mismo y del entorno, así como al juicio ético interno que distingue el bien del mal.    

La consciencia se define como la capacidad fundamental de experimentar, percibir y tener conocimiento de uno mismo y del entorno, actuando como el soporte, o como «espacio», donde ocurren las experiencias.  

Y la personalidad es el conjunto de características, patrones de comportamiento, pensamientos y emociones que definen la identidad única de un individuo a lo largo del tiempo. 

La personalidad es el contenido de la identidad: Surge de la interacción entre la consciencia, la moral, la cultura y la historia personal.

Incluye la conciencia ética (la distinción entre el bien y el mal), los rasgos temperamentales y las virtudes adquiridas, definiendo quién es la persona, más que como experimenta la realidad. 

…………………………………..

El Estudiante espiritual no nace con la total maestría de su “instrumento”.   

Y al igual que un músico, debe ensayar, practicar y refinar, la consciencia y la personalidad.

Cada sesión es una oportunidad para “afinar” la personalidad, corregir errores y hábitos del “yo” (del “ego”) y aprender a vibrar en sintonía con la Luz del Maestro o Instructor y la del Grupo.

La constancia en estos ensayos fortalece la disciplina interior y el sentido de pertenencia al Grupo.

Si un miembro descuida su papel, todo el grupo sufre la disonancia, dificultando la manifestación de la armonía espiritual.

En esta analogía, el “conservatorio” representa el espacio de aprendizaje formal e individual, mientras que el “escenario” es el lugar donde la maestría se pone al servicio del bien común.

El Estudiante (Aprendiz), comienza a estudiar su instrumento (la consciencia o la personalidad) y las partituras son, (las enseñanzas espirituales).

Aprende la teoría y la práctica, corrigiendo errores y fortaleciendo virtudes.

Tras demostrar cierta madurez, el estudiante es invitado a formar parte de la orquesta (el Grupo Espiritual de avanzados).

El estudiante se compromete a la armonía grupal, desarrollando la cooperación, la humildad y la responsabilidad.

Pasado un tiempo en el que domina la teoría y la práctica, el director de orquesta (el Maestro), lo invita a que sea un miembro de la Orquesta, y tras aceptar, se convierte en Discípulo.

Y transcurrido mucho más tiempo, en el que ha conseguido perfeccionar su instrumento, ha llegado a sintonizarse y armonizarse con el Grupo, (con la Orquesta), es decir se hace Uno con el Grupo, o con la Orquesta.

Llegado a este punto el Discípulo decide convertirse en Maestro de sí mismo y se prepara para ser director de orquesta, es decir se prepara para ser un Maestro y así poder enseñar a perfeccionar el instrumento de cada uno de los Aprendices y de los Discípulos.

Para ello, necesita conocer cada “instrumento” de la orquesta, (diversas personalidades y estados de consciencia) y comprender como lograr la Armonía Superior.

Este paso implica volver a estudiar con mayor profundidad, no ya para perfeccionar un solo instrumento, sino para dirigir y unificar la totalidad de instrumentos.

Ser Maestro implica un compromiso mayor: no solo para evolucionar uno mismo, sino instruir para elevar a otros.

La humildad de la Maestría se intensifica, porque se comprende que la auténtica autoridad viene de lo Divino, No del “ego”.

Resumen

Cada sesión es una oportunidad para “afinar” la personalidad, corregir errores y hábitos del “yo” (del “ego”) y aprender a vibrar en sintonía con la Luz del Maestro o Instructor y la Luz de la Egrégora del Grupo.

Ser un Estudiante Espiritual en un Grupo, con la metáfora de la orquesta, nos recuerda que la evolución individual se potencia y se expande cuando se realiza en armonía con otros seres humanos.     

Cada integrante es un instrumento único que, afinado por la Luz y guiado por el Maestro, crea una sinfonía divina que trasciende las limitaciones personales.

Esta sinfonía no solo embellece la vida de quienes participan, sino que irradia su influencia benéfica hacia el entorno, colaborando en la elevación de la conciencia colectiva.   

En última instancia, el estudiante espiritual descubre que el verdadero propósito de su existencia es contribuir a la Gran Obra de la Humanidad, ofreciendo su mejor melodía al servicio de la Verdad y el Amor Universal.

El Valor del Compromiso en todas las facetas de la Vida, es fundamental en la evolución Humana y en el Desenvolvimiento Espiritual.

***

Inspiro-Espiro

Con Profundo Amor

Rabsal

+++++++++++++++++++++++++

Audio Mp3


+++++++++++++++++++++++++


0 commentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.