Naguini

La Serpiente Buena

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Hace mucho, mucho tiempo… en un lugar muy, muy lejano…  vivía una serpiente llamada Naguini.

Naguini era una serpiente diferente. Era muy curiosa y le encantaba aprender cosas nuevas. Tenía las escamas tan verdes que brillaban como el Sol.

Además, lo que más deseaba en el mundo era tener amigos y amigas humanas.

Un día, paseando por el bosque se acercó a un pueblecito y vio a unos niños y niñas jugando contentos y felices.

Naguini al verlos reír pensó: “Yo también quiero jugar con ellos y ser su amiga”.

Así que, sin más, se aproximó a ellos. A principio, los niños y niñas no se dieron cuenta de Naguini. Estaban tan concentrados en sus juegos que no notaron que la serpiente estaba a su lado.

Como Naguini no podía ver muy bien a qué jugaban, levantó la cabeza y la movió. En ese momento un niño la vio y empezó a gritar:

  • “¡AHHHHH UNA SERPIENTE, UNA SERPIENTE… CORREEEED!”

Al ver que todos los niños y niñas habían salido corriendo y gritando, Naguini se quedó muy triste y empezó a llorar. No entendía porqué los niños y niñas habían actuado así si ella solo quería jugar.

Al día siguiente, Naguini, que quería jugar con los niños y las niñas, volvió al pueblo. En esta ocasión, pensó que lo mejor que podía hacer era ir muy despacio y levantar la cabeza muy poco a poco.  Pero una niña la vio acercarse y empezó a gritar:

  • “¡AHHHHH UNA SERPIENTE, UNA SERPIENTE… CORREEEED!”

Otra vez más al ver que todos los niños y niñas habían salido corriendo y gritando, Naguini se quedó muy triste y empezó a llorar. No entendía porqué los niños y niñas habían actuado así si ella solo quería jugar.

Como Naguini quería hacerse amiga de los niños y de las niñas decidió ir a visitar a un Mago muy Sabio para que la ayudara a encontrar una solución.

El Mago estuvo muy atento a todo lo que le explicó la serpiente y le dijo:

  • “Naguini, si quieres que dejen de tenerte miedo, les tendrás que demostrar día a día que no les vas a hacer daño. Así confiaran en ti y podrás jugar con los niños y las niñas del pueblo”.

La serpiente se fue muy contenta y pensando en lo que el Mago le había dicho.

  • “¡Por fin podré tener amigos y amigas!” – pensó Naguini.

A día siguiente, Naguini se levantó muy contenta y feliz, se fue hacia el pueblo para poner en práctica lo que le había dicho el Mago.

En cuanto vio los niños y las niñas se puso a bailar. Estuvo un rato bailando sola, pero de repente, se dio cuenta de que los niños y niñas se iban acercando poco a poco. Al cabo de un rato empezó a escuchar:

  • “¡La serpiente está bailando!” – dijo un niño.
  • “¡Es preciosa” – dijo una niña.
  • “Es muy bonita y baila muy bien!” – dijo otra niña.

Durante un rato todos estuvieron bailando juntos. Cuando los niños y las niñas se fueron a casa se despidieron de la serpiente y quedaron con ella para el día siguiente.

Naguini estaba muy feliz, por fin los niños y las niñas habían estado con ella.

Al día siguiente cuando los niños y las niñas vieron aparecer a Naguini, fueron de seguida para bailar con ella.

Los días fueron pasando y Naguini ya se había acostumbrado a bailar, jugar, conversar… con todos y todas las niñas del pueblo. Poco a poco, también se fueron acercando los adultos y Naguini no podía estar más feliz, por fin tenía lo que siempre había deseado.

Pasaron los meses y algo empezó a cambiar. De repente, alguien pisaba a Naguini y no le pedía perdón, O alguien pasaba por su lado y le daba un empujón sin decirle nada, Naguini nunca se quejaba, pero cada vez estaba más triste.

Pero un día, un niño cogió un palo y le dio un golpe, Y más tarde una niña cogió una piedra y se la tiró. Naguini llena de golpes nunca se quejó, cada día estaba más triste y al llegar a casa empezaba a llorar. No entendía porque la trataban tan mal si ella nunca les había tratado mal.

Naguini quería encontrar una solución fue a visitar al Mago para que la ayudara. El Mago, al igual que hizo la primera vez, la escuchó:

– “Mago, hice todo lo que me dijiste. Seguí tus instrucciones perfectamente y no funciona nada. Al principio me tenían miedo, pero poco a poco se fueron acercando, jugábamos, nos divertíamos, aprendía muchas cosas… y yo era muy feliz. Pero un día empezaron a tratarme muy mal, me pegaban, escupían, me tiraban piedras… y yo nunca me quejé ni les dije nada porque lo que más deseo es tener amigos y amigas humanas”. – dijo Naguini muy triste y enfadada.

Cuando la serpiente acabó de explicar lo que le había pasado, el Mago observó a la serpiente y vio que tenía chichones, moretones, heridas, le faltaban trocitos de piel… en fin, estaba hecha un desastre.

Al cabo de un rato el Mago le dijo:

  • “Naguini, yo te dije que para tener amigos y amigas tenías que darles Amor pero también te dije que si alguien te trataba mal debías decírselo y defenderte. Porque Amar significa compartir, ayudar, respetar y si alguien te trata mal debes mostrárselo. Cuando queremos a alguien no le hacemos sufrir.”

Naguini estuvo un rato reflexionando sobre lo que le había dicho el Mago y después de darle las gracias, regresó al pueblo.

Cuando llegó, muy calmada, les dijo:

  • “Me gusta estar con vosotros y vosotras porque os quiero, me gusta jugar y aprender cosas nuevas… pero si me seguís tratando mal y pegando me iré al bosque y no volveréis a verme más. Amar significa cuidar y respetar.”

Todos y todas se quedaron en silencio un rato y finalmente una niña dijo:

  • “Lo sentimos mucho Naguini. No te vayas al bosque, te echaríamos mucho de menos. A partir de ahora tendremos más cuidado y te trataremos mejor, tú siempre nos has tratado muy bien y solo nos has dado Amor. ¡Naguini te queremos mucho!”.

Todo el pueblo aplaudió las palabras de la niña. La felicidad volvió a Naguini y a todos los habitantes del pueblo.

Y colorín colorado, este cuento, se ha acabado.

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Moraleja; Amar significa cuidar y respetar. Si alguien no te trata con respeto, díselo.

***

Posdata: Un profundo agradecimiento hacia mi Hija Alicia, que nos ha facilitado este cuento… Gracias de Todo Corazón por tu aportación.

 


1 comentario

Nekane · 08/11/2019 a las 19:33

El cuento también deja en valor, que hay que ser amable, que cuando se ama no se hace daño y también que uno se tiene que hacer respetar. Hay quien piensa que el hecho de estar en un camino espiritual hay que decir siempre que si, y no. Simplemente hay que estar!!

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