El Duelo

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 En esta ocasión, y por primera vez en este blog tenemos una entrada escrita por una invitada, en este caso se trata de Dechen, espero que lo disfrutéis.

Esto es una reflexión; con este escrito no pretendo simplificar el dolor de nadie, es un tema muy delicado, ya que todas y todos hemos pasado por la pérdida de nuestros padres, abuelos, tíos, hermanos, primos… y más familia.

Damos por sentado que hay una especie de ley no escrita, o que queremos creer, que primero se irán los abuelos, abuelas, madres y padres, después nosotros y por último los hijos.

Pero no es así, cada ser tiene su tiempo en el plano físico y no hay edad para dejar el cuerpo físico.

Pero la pérdida mayor es la pérdida de un hijo/hija. De ese dolor no puedo llegar ni a imaginarlo.

Aunque en mi entorno cercano sí que ha pasado y he visto como han sido y están siendo esas vidas tras la pérdida de ese ser. 

 ¿Cuánto debe ser el vacío? La pena es tan grande que no hay ni siquiera un nombre para definirla.

Cuando se pierde a uno de los progenitores el hijo o hija se queda huérfano.

Cuando se pierde a la pareja el que queda es viudo o viuda.

Pero cuando se pierde a un hijo no hay nada que lo describa.

Como he dicho anteriormente, en mi entorno cercano sí que ha pasado y aun así no puedo ni siquiera llegar a imaginarlo, por lo tanto, no puedo comentar.

De lo que sí puedo hablar es de lo que pasa cuando te crees que eres la primera hija y conforme vas creciendo, por comentarios, por actitudes, te enteras al cabo de años que eres la segunda hija.

Mis padres, vivieron siempre con ese dolor, no tuvieron ayuda psicológica (eran otros tiempos), y quizás mi padre por su forma de ser lo llevó “mejor”. 

Mi madre con nosotros, sus hijos, poco hablaba de su primer hijo.

Y por muy duro, por mucha pena, rabia o incomprensión, que se sienta la vida continua, ese vacío no lo llenará nada, ni nadie y aun así se tienen que sacar fuerzas de donde sea para continuar.

Y si una sola no puede salir sola de esa situación, hay que pedir ayuda profesional.

Hay cinco etapas en el duelo que hay que superar. 

1ª_ la negación, es un shock 

2ª_ la ira, la rabia…

3ª_ la negociación….

4ª_ la depresión …

5ª_ la aceptación …

De estas cinco etapas hay quien se queda en la primera, se puede pasar a la segunda y después volver a la primera y dependiendo de la voluntad y la fortaleza del individuo tardará más o menos tiempo en llegar a la aceptación.

Es muy importante darse cuenta en qué etapa estamos y si vemos que no salimos de esos estados, pedir ayuda. 

Cada ser humano tiene su tiempo y eso es así.

¿Pero qué pasa si uno se queda en alguna de las cuatro primeras etapas?  Pues que el dolor se convertirá en sufrimiento interno y tanto nosotros como el entorno se verá muy afectado. 

Al ser querido nunca se le olvida, por más tiempo que pase, se aprende a vivir con esa ausencia.

En occidente hemos olvidado que la vida y la muerte van unidas., son la cara y la cruz de la misma moneda.

 Nos creemos inmortales y no nos damos cuenta que un instante presente, es precioso, único y que no se vuelve a repetir, el tiempo perdido nunca se recupera. 

La pregunta que nos podemos hacer es: A ese Ser que hemos perdido, 

¿Cómo le gustaría vernos?  Tristes, abatidos, sin ganas de vivir …

Seguro que no. Pues al dejar el cuerpo físico, esa Alma pasa a otro plano.

Cuanto más tiempo tardemos en la aceptación más hondo caeremos y eso no es bueno para nosotros, nuestro entorno y para el Alma que ha desencarnado y de paso “perjudica” también a la evolución de su Alma. 

Como he mencionado anteriormente, cada uno tiene su tiempo, aun así, si transcurrido un tiempo uno no sale de ese estado de sufrimiento, hay que pedir ayuda.

Estoy repitiendo mucho lo de pedir ayuda, lo digo desde la más absoluta humildad y desde un increíble respeto, ya que he visto lo que pasa si una no llega a la aceptación. Pedir ayuda es vital !!!

Nos hemos olvidado de que estamos de paso, nos hemos olvidado de que la vida y la muerte son las caras de una misma moneda. 

En occidente se nos esconde la muerte, parece tabú hablar de ella, y no nos damos cuenta que cuando nacemos ya estamos en tiempo de descuento.

No se trata de estar pensando siempre en que tenemos que dejar el cuerpo físico, sino más bien tratarlo como algo natural que forma parte de la vida.

Quizá, teniendo en cuenta que todo es impermanente, deberíamos analizar y profundizar en lo hermoso que sería, decir más a menudo  a nuestros seres queridos que les amamos.

La vida pasa en un suspiro, aprovechemos el tiempo.

 

Dechen

 


2 commentarios

Rinchen · 12/01/2023 a las 11:53

Escribo estas líneas, desde la vivencia de haber pasado por el trance de la pérdida de un hijo.
Desde la perspectiva que da la lejanía del suceso, me doy cuenta que en mí, operaba muchas veces el egoísmo. Sólo me centraba en mi sufrimiento, no «veía» que había otro hijo, a mi lado, con unas necesidades.
Gracias a la llegada de un tercer hijo, junto al comienzo de un trabajo en el que había que relacionarse con bastantes seres, pude comenzar a salir de ese abismo en el que, poco a poco iba cayendo.
La Escuela del Alma, ha favorecido el Entendimiento de los procesos que nos toca vivir, por muy duros que estos sean.
Como aconseja Dechen, ayuda siempre se ha de tener.

Künzang · 14/01/2023 a las 22:56

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